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Psicoanalizando la cultura occidental: “El Superhombre” según Friedrich Nietzsche.

“Mi suerte quiere que yo tenga que ser el primer hombre decente, que yo me sepa en contradicción a la mendacidad de milenios. Yo soy el primero que ha descubierto la verdad, debido a que he sido el primero en sentir –en oler– la mentira como mentira. Mi genio está en mi nariz. Yo contradigo como jamás se ha contradicho y soy, a pesar de ello, la antítesis de un espíritu que dice no.” Nietzsche, F. (Ecce Homo, ¿Por qué soy un destino? Capítulo 1)

Así fue cómo en la segunda mitad del siglo XIX – momento en el que la burguesía económica y política triunfaron- el filósofo Nietzsche dirigió un ataque furibundo a la moral, a la religión y a la filosofía reinantes en la época, con el objetivo de destruir los fundamentos de las certezas burguesas. Fundándose en las tesis vitalistas, hizo una llamada al ser humano para que construyera su identidad tomando como base su destino tanto trágico como alegre.

Así fue también cómo a lo largo de los años se fue convirtiendo en una referencia para la cultura occidental, considerándose su filosofía como la formulación más completa del irracionalismo moderno. Y es que, ¿quién más que él para poner de relieve y desenmascarar la hipocresía y el convencionalismo de una época no tan lejana?

Partiendo de su escrito, tal y como dice Manuel Barrios Casares en el prólogo Humano, demasiado humano, “la filosofía vitalista de Nietzsche supone una crítica despiadada de toda la cultura occidental. Nietzsche llama verdad a la mentira y mentira a la verdad. La inspiración y la clave de esta filosofía están en encontrar un nuevo concepto de vida.”

Nietzsche cree que toda visión del mundo y filosofía surge como actitud frente a la vida. Si se acepta la vida tal como es, hay que aceptar también su lado dionisíaco: dolor, lucha, destrucción, violencia, relativismo, sinsentido y despropósito. Sería cobarde situar por encima de ello otro mundo de esencias ideales y perfectas que es precisamente lo que han hecho la filosofía, la moral y la religión. Por tanto, según Nietzsche, la cultura occidental ha nacido del miedo y la impotencia; la filosofía tradicional y la moral cristiana están guiadas por la negación de la vida y la inteligencia.

De esta forma, el filósofo crea una distinción entre dos morales, la primera, la moral de los esclavos, según la cual los buenos serían los necesitados y resignados; y la segunda, la moral de los señores, por la cual los malos serían los fuertes y poderosos.

El catedrático Graham Parkes, escribe “Since it seems that a condition for the possibility of the appearance of the Overhuman is the “death of God”, it’s often assumed that this advent heralds the disappearance of the Divine.” Por eso, llegamos entonces a la búsqueda de la fuerza y el anhelo de superación que se dirigen tras la caída de la religión, es decir, la no-existencia de Dios. Dicho hombre que se guía por una voluntad fuerte y liberada, y que por tanto puede defenderse, atacar y llevar al máximo sus posibilidades, es el llamado por Nietzsche “Superhombre”.

Ahora bien, ¿cuál fueron las aportaciones y legados de esta filosofía de Nietzsche a la cultura contemporánea?

Basándonos en las investigaciones de José Emilio Esteban Enguita, Profesor del Departamento de Filosofía de la facultad de filosofía y letras de la Universidad Autónoma de Madrid, se dice que uno de los aspectos más críticos es el que contempla su posible relación con el fascismo. Ciertamente el superhombre posee rasgos groseros, racistas: es un animal de presa que crece allí donde la lucha ha sido más larga; la esclavitud, dice Nietzsche, es condición histórica para el auge de la cultura.

Tras la muerte de éste, la ideología nazi utilizó con frecuencia diversas ideas de Nietzsche extraídas de su contexto. Por ejemplo: la fiera roja (Así habló Zaratustra) era para Nietzsche el león que destruía la moral tradicional; para el nazismo, fue símbolo de la raza aria.

De todos modos, fuera de esa lectura parcial e interesada, lo que está claro en Nietzsche es el desprecio por el grupo y la masa. Lo que cuenta para Nietzsche es el ser humano individual, “el Superhombre” que sobresale y se distingue de la “masa de fotocopias gastadas”.

De acuerdo a la interpretación psicológica, toda la violencia y crueldad del pensamiento nietzscheano no sería más que una proyección del fracaso personal, social, sentimental y profesional del autor. Llegó a odiar todo aquello que le había causado algún daño: la debilidad y la piedad, las mujeres, el luteranismo opresor, etc. Nietzsche caería así en el mismo mecanismo de resentimiento de los débiles tan criticado por él.

Aquel que había psicoanalizado la cultura occidental no se analizó suficientemente a sí mismo.

Referencias y links:

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